ZONAS INUNDABLES


De acuerdo con el art. 14.1 del Reglamento del Dominio Público Hidráulico RDPH, se consideran zonas inundables las delimitadas por los niveles teóricos que alcanzarían las aguas en las avenidas cuyo período estadístico de retorno sea de 500 años, atendiendo a estudios geomorfológicos, hidrológicos e hidráulicos, así como de series de avenidas históricas y documentos o evidencias históricas de las mismas, a menos que el Ministerio de Medio Ambiente, a propuesta del organismo de cuenca fije, en expediente concreto, la delimitación que en cada caso resulte más adecuada al comportamiento de la corriente.

El Real Decreto 903/2010, de 9 de julio, de evaluación y gestión de riesgos de inundación, regula los procedimientos para llevar a cabo la evaluación y gestión de riesgo de inundación previsto en la Directiva 2007/60/CE.
Por otra parte, en su art. 2.m), completa esta definición ampliando la consideración de las series de avenidas históricas y documentos o evidencias históricas de las mismas “en los lagos, lagunas, embalses, ríos o arroyos, así como las inundaciones en las zonas costeras y las producidas por la acción conjunta de ríos y mar en las zonas de transición. Estos terrenos cumplen labores de retención o alivio de los flujos de agua y carga sólida transportada durante dichas crecidas o de resguardo contra la erosión”.

El Gobierno por real decreto, podrá establecer las limitaciones en el uso de las zonas inundables que estime necesarias para garantizar la seguridad de las personas y bienes. Las Comunidades Autónomas, y, en su caso, las administraciones locales, podrán establecer, además, normas complementarias de dicha regulación (art. 14.4 del RDPH).

Aunque el Gobierno no ha hecho uso directo de esta posibilidad (art. 14.4) hay que tener en cuenta

  • Las determinaciones que pueden incluir en esta materia los Planes Hidrológicos y los Planes de Gestión de Riesgo de Inundabilidad
  • Que, según establece el art. 14.2, los organismos de cuenca han de dar traslado a las Comunidades Autónomas de los datos y estudios disponibles sobre avenidas, al objeto de que se tengan en cuenta en la planificación del suelo, y en particular, en las autorizaciones de usos que se acuerden en las zonas inundables. En este sentido,  es preciso comprobar en cada caso si existen instrumentos de ordenación territorial que establezcan estas condiciones, o si en la legislación de la correspondiente Comunidad Autónoma se prevé que los instrumentos de ordenación urbanística establezcan estas condiciones.

Por otra parte, en el Libro Blanco del Agua, aunque no se trata de un instrumento normativo, se contienen unos criterios que pueden ser útiles para determinar el uso de las zonas inundables.

Información cartográfica puede consultarse y descargarse en el GeoPortal del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Un explicación de su contenido y uso puede verse en este mismo blog en el apartado “Mapas de peligrosidad y riesgo” en la página a la que lleva este enlace.


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